¿Sabías qué?
Vivía en un taller mecánico, la vida ahí era triste porque todo el día estaba amarrado, el pretexto: cuidar el negocio, cuando se acordaba su anterior dueño lo alimentaba, pero todo cambió cuando lo rescataron. Le encanta jugar, ser sociable y demostrar todo su cariño a sus cuidadores. Está en busca de una persona que siempre juegue a la pelota y que lo haga parte de su familia.