El buen Ares se encontraba en una calle al sur de la ciudad, completamente dañado de su piel y con un dolor que no nos podemos imaginar, su piel tenía un color rosa debido a la falta de pelo y a la sarna. Estuvo en pensión durante semanas para poder mejorar, finalmente estuvo lo suficientemente fuerte para salir de la veterinaria y continuar su tratamiento en el Refugio que teníamos en ese tiempo. Hoy Ares es el perrito guardián del alimento junto con su hermana perruna Emma, pues juntos vigilan la bodega al mismo tiempo que esperan a una hermosa familia.